martes, 3 de marzo de 2009

Salón del Manga de Barcelona 2008

Bueno, el primer viaje que me dispongo a relataros fue para este último Salón del Manga, en Barcelona, 2008.

Resulta que había quedado con 6 amigos más para ir al Salón. Por una parte, me habían hecho la oferta de ir con Otaku no Michi, que salía ida y vuelta en bus+hotel por 40€. Pero lista de mi, yo lo rechacé porque quería ir con mis amigos. Bueno, el caso es que reservamos tanto hostal como billete de tren. Todo por el módico precio de unos 70€.

Todo va bien, hasta que un día, Marina (una de las chicas que venía conmigo), me comunicó que un par de los chicos no iban a venir, por lo que nos quedábamos en 4 personas.
No me importaba, porque realmente, no les conocía. De hecho, solo tenía relación con Marina y otro chico más.
Se acercaba la fecha, y otro de los chicos se desapuntó. Yo seguía a lo mio, sin importarme, preparando con ilusión el concurso de para-para.

Y por fín llegó el esperado día. Nuestro tren salía a las 5AM de la Estación del Norte de Valencia, el sábado. Yo, como iba a estar allí media hora antes, porque había quedado con Marina, decidí que lo mejor sería no dormir, que ya dormiría en el tren.
Mi madre, muy amable ella, me llevó hasta la estación, y yo le insistí para que se fuese, que no pasaba nada.
Me quedé esperando durante aproximadamente un cuarto de hora sentada mirando a la puerta de la estación. Pero no apareció nadie. Para colmo, yo no podía llamar con mi móvil, por lo que me acerqué a una cabina y me dejé aproximadamente un par de euros allí.
Marqué el número de Marina un par de veces hasta que lo cogió. Y casi deseé que no lo hubiera hecho, porque sus primeras palabras fueron: "Tia, lo siento mucho..."

Yo me quedé a cuadros fosforitos mientras mi amiga me contaba como su novio había tenido un accidente y estaba en el hospital. Se había partido una pierna, y ella no quería dejarle solo. Vamos: "Lo sientooo. Si eso, coge tu el tren y yo lo cojo más adelante. Pero esta noche me quedo con él. Gomen..."
Yo, bueno, como os podeis imaginar, cagándome en los muertos de la madre Teresa xDD. Pero sobreviví.
Me subí sola al tren (sin señales de vida del otro chico), junto a un señor que daba la sensación de estar mal de la cabeza, a parte de que seguramente no se había duchado en semanas. Tuve que ponerme desodorante bajo la nariz todo el viaje para poder soportarlo.

Como la cosa no podía acabar ahí, el tren tuvo problemas, o niebla, o que se apareció Jesús. Qué más da. El caso es que el tren se retrasó hora y media. Y yo tenía concurso de para-para. Y iba a llegar tarde.
Después del tedioso viaje (en el que casi se me acaba la batería del móvil porque no paré con la música), en el que no dormí absolutamente nada, llegué a la estación de Barcelona, en la que me aseguraron que si reclamaba por el retraso podría recuperar el dinero del billete.
Pero yo iba con demasiada prisa, así que decidí pasar y llegar a tiempo al concurso.
Pero claaaaaaaaaaro. Yo no sabía como llegar a la Farga de l'Hospitalet (lo siento, catalanes, si no se escribe así). Y, además, iba cargada con una maleta, dos mochilas y un bolso. Pero no me daba tiempo de ir al hostal a dejarlo todo.

Por suerte para mi, me encontré con dos cosplayers la mar de majas que me indicaron el camino a la farga.
Al llegar, vi una cooooooooola. Pero una COLA, increible (solo los que hayais asistido podreis saber de lo que hablo). Bueno, pero no era una COLA, sino dos. Una de aproximadamente hora y media para comprar entrada y otra hora para entrar. Y el concurso empezaba en media hora.

Me puse nerviosa, y una amiga me llamó por telefono. Bendita ella. Le pedí que llamase a Koga, y que él me llamase a mi, para que avisase de que llegaba tarde al concurso.
En eso que vino Koga a buscarme a la cola, diciéndome que no debería estar allí. Tenía que ir a otro edificio, un par de calles más allá, donde estaba el escenario, y donde se celebraba el concurso.
Volví a cargarme en todo, pero bien.

El resto del día fue más o menos sobre ruedas.

A la hora de volver al hostal, yo no sabía por donde era. Llevaba todo el día caminando, y sin contar que no había dormido, pues estaba reventada. Eran las 11:30PM.
Conseguí que un chico me indicase un poco como llegar al alojamiento.
Cuando, preguntando a cada persona que pasaba por mi lado, me bajé del metro en la que se suponía que era mi parada, los ovarios se me subieron a la garganta.

En aquel barrio, calle, estación, no había más que gitanos, latinos y prostitutas. Por todas partes.
Me miraban de forma acusadora, y yo tenía un miedo increíble.
Salí de la estación y busqué con la mirada el hostal, hasta que lo vi de lejos y me aproximé con paso acelerado. En la puerta, había dos prostitutas, lo que hizo que entrase en el sitio cabizbaja.
Entregué mi DNI y subí a mi habitación, reventada.
La ducha no iba, genial.
La habitación estaba desierta.
Saqué mis cosas de la maleta. Repasé las compras del día y me comí una porción de pizza fría que había traido de mi casa, por no gastar dinero en comida.
Entre unas y otras, intentando asearme como podía con una toalla y el lavamanos, me fui a dormir a las 2 de la mañana.

Me desperté a las 6 con un fuerte ruido. La ventana del cuarto se había roto, y entre el viento y la lluvia que se arremolinaban fuera la estaban estampando violentamente contra la pared.
Cuando fui a levantarme para cerrarla con una mala hostia notable, una chica se me adelantó. Entonces, me fijé en que las 5 camas que la noche anterior habían estado vacías ahora estaban ocupadas por un par de chicos y tres chicas jovencitas, ingleses todos.
Me levanté, dispuesta a largarme de la habitación. Realmente, había pensado levantarme a las 7. UNa hora no me mataría. Me cambié de ropa, recogí las pocas cosas que había desordenado y bajé a desayunar.
Cuando volví a la habitación a cogerlo todo para irme, la ventana seguía abriéndose intermitentemente. De puro cabreo, le pegué un fuerte golpe y la ventana se encajó, quedado cerrada del todo.
Desperté a los pocos que aún dormian, pero una de las chicas me solto un "Thaks" algo cansado.

Me fui del hostal y, repitiendo con la poca memoria que tenía el recorrido del sábado, volví a la Farga.
Otro día sin problemas.

A la hora de irnos en tren, estuve esperando a Yume, Saxor y Yumi, que se venían en el mismo tren que yo. Takuya y Sergio nos acompañaron.
Pero el esperar, y el entramado de escaleras del metro de Barcelona, sin contar la falta de amabilidad y sensibilidad humana de las azafatas de tren catalanas, hizo que perdiesemos el tren.
También lo perdieron un chico y una chica más de Valencia con los que entablamos amistad.

Fuimos a la venta de tickets a preguntar cuando salía el próximo tren, y preguntamos si había diferencia de precio. Nos dijeron que para volver a Valencia ese día, debíamos pagar 35 euros por cabeza, ya que solo había plazas en un tren de clase preferente que salía en dos horas y llegaba a la ciudad a la 1 de la mañana. Sin más opciones, pagamos. Yumi nos dejó a bastantes algo de pasta.

Nos sentamos a hablar, llamando a nuestros padres para explicarles el problema y haciendo balance del salón.
Por fin, subimos al tren. Los 35 euros dejaron de doler con el paso de los minutos, ya que había cena, servicios y alcohol gratis.

Llegamos a Valencia, y mi madre tardó media hora más en recogerme. Aún no me ha dicho por qué.

Y aún le debo 10€ a Yumi por el billete de vuelta

~No podía ir peor...~


*Akiu*

1 comentario: